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lunes, diciembre 11, 2023

Un recorrido desolador por el hospital de Al Shifa, el más grande de Gaza

  • Es el centro médico de Gaza y está al borde del colapso

Otro día en Gaza. Jueves. La entrada del hospital de Al Shifa, el mayor complejo hospitalario y el centro médico de la Franja, es un hervidero. Personas que entran y salen. Esperan. Autos que llegan, que pasan. Ambulancias estacionadas en desorden. Tiendas. Carpas. Periodistas con sus cascos y chalecos de “PRESS”. Un ir y venir incesante de personas como un hormiguero. Bullicio. Pero cuando llega el bombardeo, el infierno entero se desmorona sobre Al Shifa.

Es de noche en Al Shifa. Algún punto de Gaza fue bombardeado. Y las ambulancias salen disparadas. Sirenas, luces rojas y azules. Una tras otra, se van con el acelerador contra el piso. Llegan de la misma manera. Traen heridos de todas las edades. Muchos chicos. Algunos perdidos, buscando aterrorizados a algún padre, hermano, pariente a quien se llevaron adentro del hospital y él busca con desesperación. Solo. No sabe qué hacer.

Heridos palestinos en Al Shifa. Foto: AP Heridos palestinos en Al Shifa. Foto: AP

Llegan autos con más heridos. Algunos inconscientes. Otros desorbitados. El desorden se ordena desordenadamente para atender a todos. Para recibir a todos y llevarlos adentro, donde la velocidad se triplica en pasillos ocupados por camillas y entre cortinas azules que separan y cubren lo que no se puede ver.

Algunos entran en camillas. Otros cargados en los hombros de un familiar con la angustia apretada en la cara.

La noche terminará con cuerpos envueltos en sábanas blancas en el patio del hospital.

Al borde del colapso

Al Shifa hoy está al borde del colapso. Sin insumos y sin combustible. Se han realizado cirugías dolorosas sin anestesia. Incluso a un niño se le amputó un pie apenas sedado frente a la mirada aterrada de su madre y hermana. Lo operaron en el piso porque el quirófano estaba lleno.

“La situación en los hospitales es completamente catastrófica y están al borde del colapso”, afirma David Cantero, coordinador general de Médicos Sin Fronteras (MSF) en los Territorios Palestinos, basado en Jerusalén, en declaraciones a las que tuvo acceso Clarín.

Médicos realizan un amputación a un niño de 9 años sin anestesia y en el piso en el hospital de Al Shifa, en Gaza. Foto: MSFMédicos realizan un amputación a un niño de 9 años sin anestesia y en el piso en el hospital de Al Shifa, en Gaza. Foto: MSF

“Quedan muy pocos hospitales en funcionamiento” en Gaza, dice.

Al Shifa todavía funciona. Pero su capacidad está completamente rebasada.

“Normalmente tiene una capacidad para atender a unas 700 personas”, dice Cantero. Pero ahora acoge a alrededor de 5.000 pacientes.

“Sabemos que están al borde del colapso, están racionalizando los medicamentos. Hemos tenido testimonios de nuestros colegas que han tenido que realizar amputaciones a niños en los pasillos en el suelo y con sedación parcial, con todo lo que ello significa, sabemos que están racionalizando también la electricidad y han tenido que apagar ciertas incubadoras”, enumera.

Personal de MSF atiende un pequeño en el hospital de Al Shifa. Foto: MSF Personal de MSF atiende un pequeño en el hospital de Al Shifa. Foto: MSF

“Estamos hablando de un hospital grande, el hospital central, en el que hace unos días sabemos que había 120 neonatos en incubadoras. Hoy, realmente, no sabemos cuántas de estas incubadoras quedan funcionando puesto que el fuel que les queda se agotará en algunas horas”, advierte.

Trabajar hoy en día en la Franja de Gaza es extremadamente difícil, explica, porque los propios médicos “una vez dentro (del hospital) ni siquiera saben si están seguros, puesto que muchos de los hospitales han sido atacados”.

Mientras los bombardeos israelíes continúen no habrá tregua para Al Shifa. Y si los insumos siguen entrando a cuenta gotas, eventualmente deberá cerrar.

“El volumen de ayuda humanitaria que está entrando a la Franja de Gaza es ridículo e irrisorio. Estamos hablando de decenas de camiones de ayuda cuando sabemos que en situación normal entraban diariamente a la Franja centenas de camiones. Ahora los contamos por decenas y no todos los días”, dice Cantero.

Israel acusa a Hamas de tener su cuartel general debajo de Al Shifa. El grupo radical palestino lo ha negado.

El ataque de Hamas

El pasado 7 de octubre un ejército de terroristas de Hamas, que controla Gaza, atacó Israel de manera sorpresiva y sanguinaria, en un asalto que dejó unos 1.400 muertos, asesinados de las maneras más atroces. Además de matar, vejar, robar, quemar y arrasar, Hamas se llevó por lo menos unos 229 rehenes a Gaza, según informaciones del ejército israelí.

El kibutz de Nir Oz arrasado por Hamas. Foto: Miki KratsmanEl kibutz de Nir Oz arrasado por Hamas. Foto: Miki Kratsman

Según el ministerio de Salud de Gaza, el número total de víctimas en la Franja asciende a 7.028 palestinos, incluidos 2.913 niños. Pero esas cifras son difíciles de confirmar de manera independiente. Sin embargo, coinciden con los números que manejan otras organizaciones.

“Los números podrían no ser perfectamente precisos minuto a minuto”, señaló Michael Ryan, del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud. “Pero reflejan ampliamente el nivel de muertos y heridos”, explica citado por la agencia AP.

Desde el ataque de Hamas, Israel declaró la guerra al grupo. Y ha bombardeado la Franja furiosamente en ataques que han hecho estragos en la población civil que no tiene túneles donde refugiarse. El siguiente paso es una operación terrestre masiva que termine de aniquilar al grupo radical palestino, pero aunque parecería inminente, aún hay dudas sobre su puesta en marcha.

destrucciones-gaza

Israel sigue enviando órdenes de evacuación a la población, pero según la coordinadora humanitaria de la ONU para Palestina, Lynn Hastings, “no sirven de nada para personas que no tienen donde ir o que no se pueden mover”. La Franja está completamente cerrada. Nadie entra. Nadie sale. Solo el paso de Rafah con Egipto fue abierto tras gestiones del presidente Joe Biden para que entren alimentos y medicinas. Pero el tan ansiado combustible no puede pasar.

Para Hastings, “cuando las rutas de evacuación son bombardeadas y personas tanto del norte como del sur de Gaza se ven rodeadas por las hostilidades, cuando lo esencial para sobrevivir falta, la gente enfrenta decisiones imposibles”.

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