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sábado, febrero 24, 2024

Números rojos: Pesce deja al Banco Central con reservas netas negativas por US$ 12.000 millones

  • En el 2023 se perdieron reservas por US$ 23.400 millones.

A lo largo de 2023 el Banco Central enfrentó una sangría de divisas por US$ 23.400 millones. La venta de dólares, el pago de deudas y la intervención en el mercado para controlar los dólares financieros llevaron a que la gestión el Frente de Todos cierre con reservas brutas por US$ 21.100 millones y reservas netas negativas por US$ 12.000 millones.

El tobogán de la pérdida de reservas del Central durante la presidencia de Miguel Pesce se profundizó el último año. Cuando asumió en 2019, las reservas brutas alcanzaban los US$ 25.000 millones, las netas eran positivas en US$ 13.000 millones, el dólar oficial cotizaba a $ 60 y el informal se vendía a $ 65. Hoy el tipo de cambio oficial -atrasado- está en $ 362 y el blue en $ 955.

Las reservas brutas están constituidas mayoritariamente por los encajes bancarios de los depósitos en dólares, el oro, los DEG (la moneda del Fondo Monetario) y los yuanes del swap con China. Las netas son los dólares propios que tiene el Central. No hay números oficiales acerca de las reservas netas, que representan el poder de fuego para intervenir en el mercado y controlar el tipo de cambio.

Para Aurum Valores, el stock de las reservas netas roza los -US$ 12.000 millones, “lo que obligará a un importante esfuerzo de acumulación en los próximos meses que permita estabilizar la macro. En pos de ese objetivo, se haría necesario un tipo de cambio real alto. Lidiar con el riesgo de traspaso a precios de ese ajuste debería estar en la primera línea de preocupación del próximo ministro de Economía”.

En este contexto de reservas netas en rojo, e Gobierno viene postergando la entrega de divisas a los importadores. Así se llegó a una deuda de US$ 57.000 millones que el sector privado tiene con sus proveedores, sus casas matrices o sus acreedores.

Lo que viene

“Los mayores compromisos de deuda tanto con el FMI como con acreedores privados (por el step up de los bonos reestructurados) y la compra de títulos contra reservas del BCRA para moderar las cotizaciones paralelas se cubrieron con mayores restricciones a los pagos de importaciones y un aumento sensible de la deuda con proveedores, que se elevó a US$ 36.900 millones hacia mediados de año”, sostiene la consultora LCG.

LCG detalla que para lo que queda del año restan pagos al FMI por US$ 900 millones y un desembolso de US$ 3.300 millones.

Para el año que viene el pronóstico es que ingresarán más dólares por las exportaciones. “Con el fin de la sequía y la puesta en marcha del gasoducto N. Kirchner estimamos un resultado comercial superior a los US$ 20.000 millones para 2024. Esto permitirá restar presión sobre las reservas”.

No obstante, no todas esas divisas terminarán en las arcas del BCRA. “Los compromisos de deuda se acentuarán nuevamente el próximo año tanto los acordados con el FMI (aún cuando se continúe con el programa de desembolsos pactado inicialmente, US$ 3.500 millones pagos netos) como los vinculados a los bonos reestructurados que ya empiezan a amortizar (US$ 5.000 millones)”, dice LCG.

También quedará saldar la deuda creciente con importadores. “Sobre esto, la política cambiaria que implemente el nuevo Gobierno será fundamental: el sinceramiento del tipo de cambio y la flexibilización de ciertos controles se volverán determinantes para la acumulación de reservas”, detallan.

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