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miércoles, mayo 29, 2024

Misterio en Chile: dos falsas monjas, un cadáver en una valija y un pacto de amor hasta la muerte

  • El hallazgo de un cuerpo sin vida dentro de una valija en la vía pública involucra a dos mujeres que decían ser religiosas.

A medida que pasan las horas, el misterio y el desconcierto que sacuden a la sociedad chilena desde que el pasado lunes apareciera en una calle de un barrio residencial de Santiago de Chile el cadáver de una “religiosa” dentro de una valija se acentúan con los detalles que se van conociendo y agregan curiosos, y por qué no escabrosos, ribetes a la historia.

El principio de esta intrigante historia fue el lunes, cuando un reciclador de basura encontró una maleta en la calle Los Jardines, del barrio santiaguino de Ñuñoa, y la arrastró unas cuadras hasta la calle Los Talaveras. Allí descubrió que en el interior había restos humanos con un alto grado de descomposición.

Según los primeros análisis, correspondían a una mujer de unos 60 años con una data de muerte superior a los 6 meses.

Las primeras hipótesis, por lo macabro de la situación, apuntaban a un posible acto del crimen organizado, pero la aparición de imágenes grabadas por una cámara de seguridad privada empezaron a arrojar algo de luz sobre el caso. Aunque no todo era lo que parecía.

En la grabación de video se ve a una presunta monja arrastrando una valija, que es la misma que encontró el reciclador callejero con el cadáver dentro. Esto daba un giro más retorcido aún a toda la historia.

Con las primeras investigaciones lanzadas a partir del video, la policía pudo identificar a Lorenza Patricia Ramírez Barrera, de 80 años, como la mujer que aparecía arrastrando la valija. Los restos humanos dentro de la maleta correspondían a Erica Alejandra Fernández Mora, de 59.

La policía pudo constatar que en el caso no había asesinato ni crimen, sino un pacto entre dos religiosas para acompañarse más allá de la muerte. O eso es lo, otra vez, parecía en un principio.

El video de la presunta monja llevando un cadáver en una valija conmociona a Chile.El video de la presunta monja llevando un cadáver en una valija conmociona a Chile.

Ramírez Barrera prestó declaración el martes junto a su hija, quien es religiosa. Ahí, la mujer mayor afirmó que los restos correspondían a una monja que murió en abril de 2023 producto de un cáncer que no se trató, y contó que había realizado un pacto con la fallecida, en el que habían tomado el compromiso de no denunciar si alguna de las dos moría.

“Aquí hubo un pacto. La persona fallece hace un año atrás y la otra la mantiene desde ese tiempo en una maleta por el cariño que le tenía“, relató el miércoles a la prensa el subprefecto Juan Fonseca, cuando parecía que el caso había sido definitivamente resuelto.

Sin embargo, quedaban algunos interrogantes. ¿Por qué Lorenza había decidido deshacerse de la valija? ¿Cómo había ocultado tanto tiempo los restos de la otra monja? ¿Qué congregación religiosa integraban ambas?

Algunos de estos interrogantes comenzaron a despejarse luego de que el portal chileno Emol revelara que ambas mujeres tenían una relación de pareja más que de amistad, como señalaron las autoridades policiales y de la fiscalía que investiga el caso.

En el caso de Ramírez Barrera, se había casado en febrero de 1963 y enviudó en septiembre del 2008, después de tener tres hijos. Una de ellas es la religiosa que regresó desde el extranjero a la casa de su madre hace unas semanas para cuidarla, ya que habría comenzado a mostrar algunos trastornos.

Emol agrega que unos años después de la muerte de su esposo, Ramírez Barrera comenzó una relación amorosa con Fernández Mora. Ambas se habrían conocido en una parroquia, donde prestaban servicios, y decidieron convertirse en laicas consagradas y vestir hábitos azules.

La relación entre ambas fue creciendo y se volvieron tan cercanas que decidieron establecer un pacto.

“Habían hecho un compromiso entre las dos: que ninguna de las dos iba a denunciar si fallecían. Ella informa y se refiere a este pacto en el sentido de que ellas no se iban a denunciar y no iban a realizar inscripción, y que se iban a cuidar una a otra hasta el último de sus días”, señaló el subprefecto Fonseca.

Fernández falleció en su casa y, cumpliendo con el pacto sellado entre ambas, Ramírez fue hasta la casa de su pareja, y la metió en una valija y se la llevó a su domicilio. “Quería cuidarla y respetar su pacto”, señalan las autoridades.

Sin embargo, quedaba un misterio por resolver. Y lo develó el Arzobispado de Santiago al afirmar que ni Ramírez Barrera ni Fernández eran monjas.

“La mujer adulta mayor no es religiosa, ni pertenece a un instituto de vida consagrada de la iglesia católica. Su hija sí es religiosa y vino desde Italia, hace poco tiempo para cuidarla”, precisó la Arquidiócesis.

Además, afirman que no tienen registro de que la mujer fallecida “sea religiosa, ni consagrada de esta Arquidiócesis”.

Ramírez fue imputada como autora de inhumación ilegal, pero quedó en libertad. Desde la fiscalía sostuvieron que ante su avanzada edad e irreprochable conducta anterior no hay riesgo de fuga o de que no colabore con la investigación.

D.D.

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