En los últimos días antes de la veda, los dirigentes de Fuerza Patria pondrán el foco en explicar cómo se vota con el nuevo sistema y en la necesidad de que la gente vaya a votar
El peronismo bonaerense encara el último tramo de la campaña con dos mensajes concretos para distribuir a la sociedad: hay que ir a votar y hay que saber cómo votar. El eje de la agenda proselitista tendrá esos dos temas durante los pocos días que quedan antes de la veda electoral.
En el peronismo saben con claridad que el desdoblamiento redujo un porcentaje de votantes que, frente a una elección nacional, es probable que se sumen. Y, en gran medida, creen que ese ausentismo está vinculado a votos blandos. Es decir, aquellos votantes que nunca votarían al peronismo, pero que las formas y el fondo de la política económica de Javier Milei, los expulsó. Lo denominan, vulgarmente, como el “voto Juntos por el Cambio”.
En la antesala de los comicios las encuestas son variadas. En la gobernación bonaerense son cautos pero positivos. No ven, según a datos que consumen, que haya grandes diferencias respecto a la elección provincial del 7 de septiembre. “Todas las mediciones se mantienen estables desde el 8 de septiembre a la actualidad”, confesó un importante funcionario del gobierno de Axel Kicillof.
Por eso bajó un mensaje claro a los suyos. Hay que militar el voto de la gente, pedir que el domingo vayan a emitir su sufragio y hay que explicar, una y otra vez, cómo se vota con la Boleta Única Papel (BUP), que será utilizada por primera vez en la provincia. Por eso, durante esta semana habrá muchos dirigentes del peronismo explicando, en redes sociales y medios de comunicación, cómo se debe votar.
El ejercicio que comenzó Mariano Recalde en la calle, los subtes y los colectivos de la Ciudad de Buenos Aires, cruzó la barrera de la Avenida General Paz y se metió de lleno en la agenda de los intendentes. El gobernador Axel Kicillof también bajó línea en ese sentido y le pidió a los jefes comunales que durante estos días hagan foco en el sistema de votación.
Este lunes se sumó Sergio Massa a la campaña para mostrar el sistema de votación. Con una boleta gigante explicó que los votantes que quieran acompañar al peronismo deben contar, de izquierda a derecha, siete casilleros. Y el número siete es el de Fuerza Patria, el que lleva las candidaturas de Jorge Taiana y Jimena López. “Tenes que contar hasta siete. Acordate, como el 7 de septiembre como cuando empezamos a frenar a Milei”, sostuvo el ex candidato presidencial.
“Cada voto cuenta y puede transformar la realidad. Hay que ponerle un freno a Milei en el Congreso. La vida cotidiana y la economía familiar son cada vez más difíciles”, indicaron en el Frente Renovador, respecto a la elección del 26 de octubre. “Voto a voto”, sostienen en el peronismo bonaerense, donde refuerzan la idea de que “nadie puede relajarse” porque la elección nacional será pareja.
En el peronismo temen al error de la gente ante un sistema que nunca se utilizó. Si bien es simple la forma en que se debe emitir el voto, no quieren dejar librado al azar la libre interpretación de los votantes. Sobre todo en los días previos a la elección, que son en los que la gente empieza a prestarle real atención a las candidaturas electorales.
“Hay que explicarle a toda la provincia de Buenos Aires que lo que está en juego es el laburo, la salud pública, nuestros jubilados y la soberanía nacional”, aseguró Axel Kicillof ayer en un acto de campaña junto a la CGT. El discurso electoral recorre ese camino de polarización con el gobierno nacional. Ellos o nosotros.
En el cristinismo dicen que “la discusión del modelo está sobre la mesa” y que existe en mucha gente “un recuerdo negativo” respecto a la gestión del gobierno de Alberto Fernández. Insisten también que si bien “el ajuste pegó fuerte sobre el bolsillo de la gente”, no hay que perder de vista que existe “un fuerte voto antiperonista” que puede estar presente en la elección del próximo domingo.
En el peronismo hay cautela. Nadie quiere subirse al barco ganador. Saben que la elección nacional será muy difícil de ganar. Sobre todo por las malas performance que se proyectan en provincias determinantes como Córdoba. Y, además, después de los 13 puntos de distancia en el territorio bonaerense, nadie cree totalmente en los datos de las encuestas.
