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lunes, febrero 26, 2024

“Estamos todos enfermos”: las enfermedades infecciosas se extienden en Gaza

  • Las limitadas instalaciones sanitarias y el hacinamiento en los refugios están provocando la propagación de infecciones.

Las enfermedades infecciosas están haciendo estragos entre la población de la Franja de Gaza, según declaró el lunes la Organización Mundial de la Salud, conforme más personas huyen a los refugios superpoblados del sur, donde la terrible situación y la escasez de alimentos y agua potable han desencadenado una crisis de salud pública.

Las limitadas instalaciones sanitarias y el hacinamiento en los refugios están provocando la propagación de enfermedades e impidiendo que la gente se recupere, dijo Shannon Barkley, jefa del equipo de sistemas de salud de las oficinas de la OMS en Gaza y Cisjordania.

El ejército israelí anunció el lunes la apertura de un segundo puesto de control de seguridad en el paso fronterizo de Kerem Shalom para controlar la ayuda humanitaria procedente de Egipto, lo que permitirá la entrada en Gaza de más alimentos, agua, suministros médicos y materiales para refugio. Muchas organizaciones humanitarias afirman que el ritmo de la ayuda que llega a Gaza desde la caída de un alto el fuego temporal este mes dista mucho de ser suficiente.

Barkley señaló que enfermedades tan comunes como un resfrío pueden suponer graves riesgos para los palestinos, especialmente para los niños, los ancianos y las personas inmunodeprimidas.

Palestinos hace cola para conseguir agua, en Rafah. Foto: Mohammed Abed/ AFP Palestinos hace cola para conseguir agua, en Rafah. Foto: Mohammed Abed/ AFP

Aunque el colapso del sistema sanitario de Gaza ha dificultado el seguimiento de las cifras exactas de casos, la OMS ha informado de al menos 369.000 casos de enfermedades infecciosas desde el comienzo de la guerra, utilizando datos recogidos del Ministerio de Salud de Gaza y de la UNRWA. Según Barkley, es probable que estas cifras sean inferiores a las reales, ya que no incluyen los casos registrados en el norte de Gaza.

“Todos estamos enfermos”, dijo Samah Al-Farra, de 46 años y madre de 10 hijos. “Todos mis hijos tienen fiebre alta y un virus estomacal”.

Al-Farra hablaba por teléfono el lunes desde un campamento de desplazados palestinos en Rafah, donde la familia duerme en la arena desde que huyó de Khan Younis hace una semana. Durante los últimos tres días, Al-Farra dijo que ella y sus hijos han tenido fiebre alta y sufrido diarrea y vómitos persistentes.

“Todo esto se debe al agua que bebemos y a la carpa en la que vivimos”, dijo.

Al-Farra, como muchos otros en el castigado enclave, dijo que beben la misma agua que utilizan para lavarse, y se quejaron de que olía mal.

“Cuando me lavo las manos, tengo la sensación de que están más sucias, no más limpias”, señaló.

Niños palestinos cargan tachos con agua. Foto: Mohammed Abed / AFPNiños palestinos cargan tachos con agua. Foto: Mohammed Abed / AFP

Su hija menor, Hala, de 6 años, había pasado la mayor parte de los últimos tres días durmiendo y estaba demasiado débil para pedir comida tras semanas de pasar hambre. “Solía suplicar que le dieran más comida, pero ahora ni siquiera puede retener algo”, dijo Al-Farra. Su hijo de 9 años, Mohammad, sufría convulsiones, probablemente a causa de la fiebre, añadió.

Casos de hepatitis A

Save The Children, una organización benéfica mundial, advirtió el sábado que las condiciones insalubres de los campamentos y refugios superpoblados son una “grave preocupación para la salud de los niños y las familias, ya que es probable que enfermedades como la hepatitis A sólo empeoren a medida que más personas se vean obligadas a vivir en zonas aún más pequeñas y abarrotadas”.

El ministro de Salud de la Autoridad Palestina, Mai Alkaila, declaró la semana pasada que se habían registrado unos 1.000 casos de hepatitis A en la franja.

Las personas refugiadas en albergues gestionados por la ONU, donde varios miles de palestinos desplazados comparten baños sin agua corriente, han sido las más vulnerables a las enfermedades. Barkley, de la OMS, calcula que 700 personas comparten un solo retrete en Gaza.

La materia fecal que se acumula en las calles puede contribuir a la propagación de enfermedades y contaminar aún más las fuentes de agua. Foto: APLa materia fecal que se acumula en las calles puede contribuir a la propagación de enfermedades y contaminar aún más las fuentes de agua. Foto: AP

La materia fecal que se acumula en las calles puede contribuir a la propagación de enfermedades y contaminar aún más las fuentes de agua, señaló Barkley.

La desnutrición debilita el sistema inmunitario de la población y su capacidad para luchar contra las enfermedades, explicó Barkley, y los hospitales no están equipados para ayudar a quienes necesitan tratamiento.

“Las bacterias, la suciedad, las enfermedades y las epidemias están por todas partes en la escuela”, dijo Firas Al-Darby, de 17 años, que está en una escuela de la ONU convertida en refugio en el sur. Al-Darby añadió que lleva semanas con una infección fúngica en todo el cuerpo.

Hala Al-Farra también tenía una erupción cutánea, dijo su madre, así como piojos. Samah Al-Farra agregó que estaba considerando la posibilidad de cortarle el pelo a Hala porque no puede permitirse champú.

El Dr. Marwan Al-Hamase, director del Hospital Abu Yousef Al-Najjar de Rafah, dijo el domingo que su pequeño centro alojaba a cientos de desplazados que dormían sobre pisos donde también se atendía a los heridos. Esos pisos llevan semanas sin limpiarse, dijo, porque “no encontramos productos de limpieza”.

c.2023 The New York Times Company

Traducción: Elisa Carnelli

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