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sábado, febrero 24, 2024

Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa dejan el poder con un índice de pobreza que roza el 45%

  • La medición es a septiembre de este año y la realizó el Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

La pobreza alcanzó en el tercer trimestre de este año al 44,7% de la población. Son más de 20,8 millones ciudadanos que padecen esa condición, si se proyecta ese porcentaje del Observatorio de la Deuda Social de la UCA ( Universidad Católica Argentina) a todo el país, incluyendo la población rural. De ese total, 9,6% — 4,4 millones de personas –son indigentes.

Esos datos son un poco superiores a los INDEC que para el segundo trimestre arrojaron un 41,1% de pobreza y 9,8% de indigencia para el segundo trimestre de este año.

En tanto, la pobreza entre los menores de 17 años alcanzó al 62,9%, de los cuales el 16,2% viven en hogares indigentes. Son 8 millones de niños y adolescentes que viven en hogares pobres, de los cuales 2,1 millones son indigentes. Dado que la inflación se disparó desde octubre, es muy posible que la pobreza supere el 45% a fin de año

Por su parte, el 32,2 % de esos menores de 17 años atravesó por situaciones de “insuficiencia alimentaria”, porcentaje que se eleva al 64,5% entre el segmento de los hogares de mayor pobreza extrema.

Al dar a conocer estos datos, Agustín Salvia, director del Observatorio de la UCA, explicó que mientras perdure la estanflación y hasta que no haya un salida positiva a la fase de ajuste que se avecina, durante el próximo año la pobreza va a seguir aumentando, aún manteniendo las ayudas del Estado a las familias más pobres

Salvia señaló que concluyó el ciclo económico post convertibilidad que “a través del modelo pro-mercado o del modelo pro-Estado, aumentaron las barreras estructurales al crecimiento productivo y al desarrollo social”. Y si esta situación continúa habrá “nuevos pobres por el descenso de las clases medias bajas, pobreza más estructural y mayor dependencia de la pobreza extrema de la asistencia pública”. También “crecimiento del trabajo informal y de la economía social de subsistencia y deterioro de la salud, de la educación y el acceso a la Justicia de los sectores pobres”.

Entre los factores que explican el ascenso de la pobreza – pasó del 28,2% en 2017 al 39,9% en 2019 (Gobierno Macri) y al 44,7% en 2023 (Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner)– el Informe de la UCA señala que “entre 2017 y 2023, las remuneraciones se redujeron dramáticamente: el poder de compra de los ingresos laborales cayó 32,1% a raíz de la inflación y la recesión prolongada. En un contexto de reducción del desempleo aparece una nueva figura: el trabajador pobre”. Y detalla: “en 2023, el 33,1% de las personas ocupadas tienen bajos ingresos (ingresos inferiores a la línea de pobreza individual) y 32,5% viven en hogares pobres”.

De los que viven en hogares pobres, el 41,9% corresponde al sector microinformal, el 28,2% al sector público y 16,3% al sector formal.

A pesos del tercer trimestre de 2023, el ingreso laboral medio se redujo del $ 249.689 en 2017 a $ 169.454 en 2023 ( -32,1%) y los con empleo pleno de $ 371.901 a $ 249.687 ( – 32,9%) .

El empleo pleno comprende al 40,4% de la población ocupada, pero abarca apenas al 12,7% entre los sectores de menores recursos y al 76,2% en el segmento medio alto.

A su vez, de la población ocupada. el 51,9% no tiene aportes a la Seguridad Social, porcentaje que trepa al 83,3% entre el 25% de ingresos más bajos.

El Informe reconoce que “los bajos ingresos y el riesgo de pobreza se distribuyen de manera muy diferencial. Las personas que se desempeñan en el sector informal y quienes tienen empleos precarios o subempleos inestables son las más afectadas, duplicando o triplicando el riesgo promedio”,

El 44,7% de pobreza se elevaría al 49,1% sin la AUH ( Asignación Universal por Hijo) y otros programas sociales y la indigencia saltaría del 9,6% al 20,1%. De aquí se deduce que esas ayudas del Estado logran reducir la indigencia pero no así la pobreza.

Por eso, en relación al impacto de las medidas de ayuda del Estado, el Informe de la UCA señala que “el elevado nivel de incidencia de las políticas de transferencia de ingreso y asistencia alimentaria directa entre los sectores más desfavorecidos no resulta suficiente para prevenir que la situación socioeconómica se encuentre deteriorada o por debajo de condiciones adecuada de subsistencia. Esto apunta a las limitaciones que afrontan las política sociales en la Argentina para revertir de manera duradera el deterioro de las condiciones de vida”.

El Informe aporta los siguientes datos adicionales:

• El 41,3% de la población reside en hogares que recibieron alguna ayuda social vinculada a transferencias de ingreso ( Programa Alimentar, Asignaciones familiares no contributivas, programas de empleo etc.).

• El 24,2% de la población declaró haber recibido en su hogar algún bolsón, vianda o haber retirado alimentos de comedores no escolares.

• En ambos tipos de ayuda, es en los hogares de estratos bajos, con déficits educativos y en condición de pobreza y/o inseguridad alimentaria en los cuales se evidencia un mayor alcance de la ayuda social”.

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