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sábado, abril 13, 2024

A un año del etiquetado frontal, 4 de cada 10 productos no cumplen la ley: cuáles son las faltas más comunes

  • Piden más control y sanciones del Estado.

A poco más de un año de la implementación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable (N° 27.642), también conocida como de Etiquetado Frontal, un monitoreo advierte que en 4 de cada 10 productos a la venta en supermercados se incumple con la norma.

El relevamiento fue realizado por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina. De este surge que en el total de los establecimientos visitados se hallaron incumplimientos respecto a la disposición de los productos en la góndola, es decir, los sellos y/o leyendas precautorias no estaban visibles al consumidor.

En tanto, en el 88% de los supermercados se encontraron promociones asociadas a productos con sellos.

“Esto es algo que está prohibido por ley con la intención de no incentivar su consumo ya que se trata de alimentos ultraprocesados con contenido excesivo de azúcar, sodio, grasas, entre otros, que resultan prejudiciales para la salud”, señala a Clarín Victoria Tiscornia, nutricionista e investigadora de FIC Argentina.

En esta línea, detalla que su ingesta está asociada a “la doble carga de malnutrición: predispone a tener sobrepeso, obesidad, hipertensión, diabetes y, a la vez, llenarse con este tipo de productos va en detrimento del consumo de alimentos naturales”.

La recorrida incluyó ocho supermercados ubicados en Capital y el Gran Buenos Aires.

Se analizaron 138 productos correspondientes a distintas categorías como galletitas dulces y saladas, cereales, barritas, yogur, golosinas y quesos.

En 51 productos (37%) se encontró algún tipo de incumplimiento en relación a lo establecido en la ley. En algunos de ellos se detectaron más de un tipo de incumplimiento.

“En 38 productos (28%) se registraron irregularidades asociadas a la presencia de técnicas de marketing dirigidas a niños, niñas y adolescentes en envases con sellos, entre los que se destaca la presencia de elementos interactivos como códigos QR que dirigen hacia recetas y juegos”, comenta Tiscornia.

A su vez, en 7 productos (5%) se encontró que había etiquetas que no respetaban la ubicación precisa que establece la ley y en otros 7 (5%) se detectaron incumplimientos en relación al tamaño de esos sellos.

También se hallaron otros 5 productos (4%) con diferencias entre la información nutricional o la lista de ingredientes declarada y las leyendas precautorias.

“En otros casos, se identificaron irregularidades respecto a la presencia de mensajes nutricionales: se sumaron a productos con etiquetado frontal algunos claims como ´fortificado con calcio´ algo que no está permitido por ley para no generar confusión o contradicciones“, aporta Tiscornia.

Segunda advertencia

“Es el segundo monitoreo que realizamos, con seis meses de diferencia, y pudimos identificar las mismas infracciones que en el estudio anterior. Eso da cuenta de que el Estado no está fiscalizando de forma adecuada ni imponiendo las sanciones correspondientes”, señala Leila Guarnieri, nutricionista e investigadora de FIC Argentina.

Y agrega: “Uno de los hallazgos a destacar es que en muchos casos los incumplimientos se registran en productos que se venden como saludables, como yogures y barras de cereal. Da la sensación de que las empresas están buscando la forma de evitar cumplir con la ley porque ahora con los sellos queda a la vista que tienen excesos que son perjudiciales para la salud”.

La Ley de Etiquetado Frontal entró en vigencia el 20 de agosto del año pasado. El Ministerio de Salud también está realizando un análisis de su impacto, que difundirá próximamente. “Se está terminando un estudio de opinión pública sobre cambios de conducta en el consumo a partir de los sellos y los resultados van a estar disponibles para el mes de noviembre”, adelantaron desde esa cartera.

¿Qué comemos los argentinos?

Según la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS), en la población adulta casi un tercio del aporte calórico diario proviene de productos ultraprocesados, los cuales estarían desplazando el consumo de alimentos saludables como frutas y verduras, donde solo se alcanza el 32% de la cantidad recomendada.

Del mismo trabajo se desprende que la mala alimentación se evidencia más fuertemente en los sectores de nivel socioeconómico bajo.

El 35% del aporte calórico diario en los niños también surge de los ultraprocesados y solo se alcanza el 20% de consumo recomendado de frutas y verduras en este segmento.

“El patrón alimentario en nuestro país se caracteriza por un elevado consumo de productos ultraprocesados en detrimento de alimentos nutritivos. Esto atraviesa a todas las regiones y estratos sociales del país”, resalta Tiscornia.

“La Ley de Etiquetado Frontal justamente busca mejorar esta situación a través de una serie de medidas que contemplan desde la incorporación de sellos en productos con exceso de nutrientes críticos, restricciones a la publicidad de estos productos y regulaciones dentro de los entornos escolares”, sostiene la nutricionista de FIC Argentina.

El impacto de la ley

“Saber qué hace bien y qué no e identificarlo a partir de sellos ya es un paso y tiene un impacto inmediato. Mientras que los cambios de hábitos relacionados con la alimentación suelen ser graduales. El consumo de ultraprocesados está muy instalado y se van a necesitar políticas complementarias”, suma Tiscornia.

Y pide que el Estado controle: “Debería ir supermercado por supermercado y multar el incumplimiento”.

Por último, remarca que existe una campaña que se llama “No lo dejemos pasar” de la que participan diferentes organizaciones de la sociedad civil. “La idea es que los ciudadanos puedan tomar un rol activo y denunciar las irregularidades que detecten en las góndolas”, cierra.

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