El billete al público en el Banco Nación es ofrecido a $1.415 para la venta, su precio más bajo desde el 15 de octubre
Una comitiva organizada por Morgan Stanley visitó la Argentina la semana pasada, con el objetivo de reunirse con funcionarios y representantes del sector privado, para tener una visión más clara de cara a potenciales inversiones. El roadtrip del gigante de Wall Street tuvo las puertas del Ministerio de Economía, el Banco Central y hasta la representación local del FMI abiertas y, tras contactos de alto nivel, abandonó el país con una mirada optimista aunque con algunos reparos.
El dólar cayó por quinta rueda consecutiva, para alcanzar sus precios más bajos desde el 15 de octubre, mientras que las acciones argentinas estuvieron negociadas con precios en baja y los bonos soberanos terminaron positivos.
El ministro de Economía reconoció que la acumulación de reservas es una de las prioridades para la próxima etapa del Gobierno, pero al mismo tiempo reconoció que se debe hacer con cuidado. Las estimaciones que circulan entre analistas económicas proyectan que existe un espacio sustancial para que el Banco Central compre dólares sin necesidad de esterilizar los pesos que se emitan para ello.

La baja del dólar no es un motivo para celebrar y preocupa al mercado. La venta de divisas se debe a la falta de pesos en la plaza y es lo que está agotando la baja de las tasas de interés. No son pocos los inversores que venden las LECAP cortas a tasa fija para hacerse de efectivo. El movimiento hizo que todas las letras hasta fin de febrero tuvieran leves bajas lo que implica una leve alza de las tasas. La dinámica es imperceptible, pero enciende señales de alerta porque es el escenario que antecede a la caída del consumo y a la menor actividad económica.
El clima de negocios y el acceso al crédito en Argentina se volvieron mucho más difícil en octubre durante la antesala de las elecciones legislativas, según el último informe del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). El Índice de Condiciones Financieras (ICF), que mide el nivel de estrés financiero y la facilidad para obtener financiamiento, cayó 25 puntos ese mes y se ubicó en apenas 13,5 unidades. Este retroceso marcó el ingreso del sistema financiero argentino en una zona de estrés severo, reflejando el impacto de la incertidumbre política y económica previa a los comicios.




